Lo que prometía ser una temporada de impacto inmediato para A.J. Brown con los New England Patriots ha tomado un giro inesperado. Desde su llegada a Nueva Inglaterra, las expectativas apuntaban a una campaña de más de mil yardas, e incluso algunos proyectaban cifras cercanas a las 1,500 yardas junto al joven mariscal de campo Drake Maye.
Sin embargo, esos planes quedaron en pausa luego de que Brown sufriera un esguince alto de tobillo durante su primer partido con los Patriots. La organización lo colocó en la lista de reservas lesionados y, según reportes de NFL Network, el receptor estaría fuera de acción aproximadamente seis semanas.
Aunque no necesitará cirugía, el diagnóstico preocupa debido a la complejidad de este tipo de lesiones, que suelen requerir una recuperación cuidadosa para evitar recaídas. A sus 29 años, Brown sigue siendo uno de los receptores más físicos y dominantes de la NFL, por lo que el equipo espera que pueda regresar en plenitud de condiciones.
Mientras tanto, el desafío recaerá sobre Drake Maye y el coordinador ofensivo Josh McDaniels, quienes deberán encontrar la manera de mantener productiva la ofensiva sin su principal arma aérea. Incluso una vez que Brown regrese al terreno de juego, los Patriots saben que no hay garantías de que todo vuelva a la normalidad de inmediato.
La ausencia del estelar receptor representa un golpe importante para un equipo que soñaba con comenzar una nueva etapa alrededor de una de las incorporaciones más destacadas de la temporada.






