Alexis Sánchez todavía está en deuda con los resultados dentro de la cancha, pero hay algo que el delantero chileno ya consiguió en Montreal: cambiar la conversación alrededor del fútbol y convertirse en un fenómeno mucho más grande que un simple fichaje de la MLS.
El 11 de agosto de 2026, CF Montréal oficializó la llegada del tocopillano como jugador franquicia. A sus 37 años, Sánchez cerraba una aventura de 18 temporadas en Europa, después de vestir las camisetas de Udinese, Barcelona, Arsenal, Manchester United, Inter de Milán, Olympique de Marsella y Sevilla. Además, llegaba como máximo goleador histórico de la selección chilena, con 51 tantos, y como bicampeón de América con La Roja.
Por eso, su llegada no podía ser una más. Y Montreal lo entendió rápidamente.
Una recepción que trascendió el fútbol
Uno de los momentos más simbólicos ocurrió en el Ayuntamiento de Montreal, donde Sánchez fue recibido por Soraya Martínez Ferrada, alcaldesa de la ciudad y de nacionalidad chileno-canadiense, siendo la segunda mujer en ocupar el cargo y la primera persona inmigrante en hacerlo.
La autoridad compartió con el delantero, quien firmó el Libro de Personas Notables de la ciudad, en una ceremonia que reunió a una importante cantidad de hinchas chilenos y seguidores del club.
La imagen fue potente: uno de los futbolistas más importante de su generación siendo recibido por una alcaldesa chilena en una de las principales ciudades de Canadá.
Y detrás de esa fotografía hay algo todavía más profundo. Montreal tiene una comunidad chilena que encontró en Sánchez un punto de identificación. Para muchos compatriotas que viven a miles de kilómetros de Chile, verlo llegar con la camiseta del CF Montréal significó recuperar algo de esa identidad que el fútbol suele despertar incluso lejos de casa.
No es casualidad que, durante su presentación en el Stade Saputo, las banderas chilenas, las camisetas de La Roja y los cánticos por el delantero se multiplicaran en las tribunas. El club lo presentó durante el entretiempo frente a DC United y la respuesta del público fue inmediata. Sánchez incluso regaló su camiseta a los hinchas.
Montreal descubrió a su nuevo número 10
Hay una diferencia importante entre contratar a un buen jugador y contratar a una figura mundial.
Sánchez pertenece a la segunda categoría. No llegó simplemente para reforzar el ataque. Llegó con una historia construida durante casi dos décadas en el fútbol europeo y con una imagen internacional que pocos futbolistas chilenos han conseguido.
Barcelona, Arsenal, Manchester United, Inter de Milán en Europa; Cobreloa, Colo Colo y River Plate, en Sudamérica, son nombres que pesan. Y también pesan sus dos Copas América con Chile y su condición de máximo goleador histórico de la Roja.
En una MLS que durante los últimos años se ha transformado en destino de grandes estrellas internacionales, Montreal consiguió su propio nombre global. Y eso tiene un valor deportivo, pero también comercial, comunicacional y territorial.
La camiseta número 10 con el nombre de Sánchez comenzó rápidamente a aparecer entre los productos más visibles asociados al club, mientras las tiendas online de la MLS muestran actualmente distintos modelos de camisetas del chileno, algunos incluso con disponibilidad limitada.
El efecto Sánchez todavía no se mide en goles
Aquí aparece la parte más interesante. En la cancha, el comienzo no ha sido el esperado. Montréal no ha conseguido transformar inmediatamente la llegada de su estrella en una revolución de resultados y Sánchez todavía tiene el desafío de demostrar que puede ser determinante en la recta final de la temporada.
Pero medir su impacto únicamente por goles o asistencias sería quedarse en la superficie. Su primer partido como local ante LA Galaxy, por ejemplo, terminó 2-2, pero el Stade Saputo vivió una noche distinta con banderas chilenas, camisetas de La Roja, una expectación especial y una reacción del público que dejó claro que Montréal ya no estaba recibiendo a un jugador más. MLS incluso destacó la energía y la asistencia generadas alrededor de su estreno en casa.
Y eso es precisamente lo que puede terminar siendo el gran legado de su llegada. Alexis Sánchez está ayudando a transformar la relación entre el CF Montréal, la comunidad chilena y el fútbol internacional.
El propio delantero explicó que eligió la MLS, entre otras razones, porque quería competir contra las grandes figuras que están llegando a Norteamérica y porque pretende ayudar a hacer crecer al club y luchar por títulos.
Un chileno que volvió a unir a los suyos
Quizás esa sea la fotografía más potente de esta historia. Sánchez llegó a Montreal después de recorrer algunos estadios más importantes del fútbol mundial. Pero en Canadá se encontró con algo diferente, una ciudad donde una comunidad de compatriotas hizo de su llegada un acontecimiento propio.
La recepción de la alcaldesa chilena, la presencia de cientos de aficionados, las banderas nacionales en el estadio y la emoción de quienes pudieron verlo nuevamente con la camiseta de un club son señales de que el fenómeno trasciende al jugador.
Todavía queda mucho campeonato y Sánchez tiene una cuenta pendiente con la cancha. Porque, siendo honestos, los resultados todavía no están a la altura de las expectativas que generó su llegada.
Pero hay cosas que no aparecen en una tabla de posiciones. Y una de ellas es haber conseguido que, en Montreal, Chile vuelva a sentirse un poco más cerca. Alexis Sánchez aún tiene que hacer goles, ganar partidos y justificar dentro del campo todo lo que se espera de él.
Pero su primer gran triunfo en Canadá ya ocurrió: logró que Montreal hablara de fútbol, de Chile y de Alexis Sánchez como nunca antes.






