Los Celtics cuentan los días para el regreso del baloncesto, pero el panorama es muy diferente al que imaginaban hace apenas unos meses.
Tras desperdiciar una ventaja de 3-1 en los playoffs y quedar eliminados sorpresivamente ante los Philadelphia 76ers, Boston vivió un verano marcado por la salida de una de sus máximas figuras: Jaylen Brown.
Ahora, con el campamento de entrenamiento a solo semanas de distancia y el debut de la temporada 2026-27 programado para octubre frente a los Detroit Pistons, todas las miradas apuntan a cómo los Celtics reconstruirán su identidad alrededor de Jayson Tatum.

La ausencia de Brown deja un vacío difícil de llenar. El ex MVP de las Finales era una pieza clave en la ofensiva, especialmente por su capacidad para atacar el aro y generar tiros libres, además de aparecer en los momentos más importantes. También destacó por su durabilidad, disputando regularmente una gran cantidad de partidos y minutos durante las últimas temporadas.
Con una plantilla renovada y muchas interrogantes por resolver, Boston inicia una nueva era. El reto será encontrar nuevas fuentes de anotación, liderazgo y consistencia para volver a competir por un campeonato en una Conferencia Este cada vez más exigente.





