Hay jugadas que quedan grabadas para siempre en la historia de la NFL. Una de ellas ocurrió en el Super Bowl de 2015, cuando los Seattle Seahawks estaban a una yarda de ganar el campeonato, pero una intercepción de Malcolm Butler en la zona de anotación le dio el título a los New England Patriots.
Once años después, la historia pareció repetirse, pero con los papeles invertidos.
En el partido inaugural de la temporada 2026, los Patriots cayeron 13-10 ante los Seahawks luego de una jugada que recordó inevitablemente aquel desenlace. Con apenas 21 segundos por jugar y New England en la zona roja, el mariscal de campo Drake Maye lanzó un pase hacia la zona de anotación buscando a Mack Hollins. Sin embargo, el esquinero Josh Jobe interceptó el balón junto a la línea lateral y selló la victoria de Seattle.
La escena fue imposible de ignorar: un pase en la zona de anotación, una intercepción decisiva y los Seahawks celebrando al final. Esta vez, sin embargo, fueron los Patriots quienes se quedaron con las manos vacías.
La derrota fue aún más dolorosa porque Nueva Inglaterra había tomado una ventaja de 10-0 y parecía encaminado al triunfo. Pero la defensa de Seattle cambió el rumbo del encuentro y provocó tres intercepciones de Maye en el último cuarto, incluyendo la que definió el partido.
Maye terminó la noche con 178 yardas, un touchdown y el primer juego de tres intercepciones de su carrera. Pero más allá de las estadísticas, lo que quedará en la memoria de los aficionados será la ironía del final.
La misma clase de jugada que convirtió a los Patriots en campeones del Super Bowl ahora terminó costándoles una victoria. Y si en 2015 Seattle sufrió una de las derrotas más dolorosas de su historia, el miércoles por la noche fueron los Patriots quienes probaron su propia medicina.





