Boston no pudo cerrar con victoria su paso por Nueva York y no todo es color de rosas en la gran manzana de visitante, pero la serie ante los Yankees dejó señales que pueden resultar muy valiosas cuando la temporada entre en su tramo decisivo. Los Red Sox se fueron con una victoria, con el regreso de dos jugadores llamados a pesar en la ofensiva y, sobre todo, con la confirmación de que su pitcheo tiene argumentos para imponerse en escenarios de alta exigencia.
Los Yankees terminaron ganando la serie 3-1 y se quedaron también con el enfrentamiento anual entre ambos por 7-6, un detalle que podría tener relevancia si la lucha por los comodines llega a un escenario de desempate. Boston, con registro de 74-63, tendrá septiembre para reaccionar y defender su lugar en la carrera hacia octubre.
Bennett dejó una actuación para creer
La mejor versión de los Red Sox apareció con Jake Bennett en la lomita, lo que les dejamos en la previa y era de esperarse sería la mejor ecuación desde la lomita por lo que había demostrado previamente. El zurdo frenó a los Yankees durante seis capítulos, no permitió carreras y retiró a siete rivales por la vía del ponche en la victoria 6-0 del primer juego de la doble jornada.
Bennett no se dejó arrastrar por el ambiente del Yankee Stadium. Trabajó con calma, atacó la zona y evitó que Nueva York construyera innings largos. Esa apertura fue mucho más que una buena estadística: entregó a Boston un modelo de juego para el último mes, con un abridor controlando el ritmo y un bullpen entrando con ventaja.
En los dos primeros partidos del enfrentamiento, el staff de Boston mantuvo a los Yankees en apenas una carrera a lo largo de 18 innings. Esa secuencia refleja el nivel que puede alcanzar el grupo cuando combina comando, agresividad y defensa detrás de los brazos.
Anthony y Story regresan aportando
El regreso de Roman Anthony y Trevor Story fue otra noticia importante. Boston recupera profundidad justo cuando cada juego empieza a tener peso de postemporada.
Anthony volvió dejando impacto desde el primer turno y cerró el partido final con dos hits en cuatro oportunidades, incluido un doble que abrió el juego. Story, en su regreso al lineup, conectó dos imparables en tres turnos y también sumó un doble en el octavo episodio.
Los números son positivos, pero el valor va más allá. Anthony añade frescura, velocidad y una amenaza que obliga a los rivales a pensar distinto en la parte alta de la alineación. Story devuelve experiencia, defensa y una alternativa de fuerza en momentos de presión. Si ambos encuentran ritmo con rapidez, Boston tendrá una ofensiva más larga y difícil de navegar.
Una derrota que deja tareas
El partido final se inclinó ampliamente del lado de Nueva York, pero Boston no puede quedarse únicamente con el resultado. La serie dejó una lección clara: hay que cortar los innings grandes antes de que se vuelvan inalcanzables.
Ese será uno de los retos del pitcheo y del bullpen en septiembre. Los Red Sox tienen suficientes motivos para confiar en sus abridores, especialmente después de ver el trabajo de Bennett, pero también necesitan proteger mejor los juegos cerrados y evitar que las malas entradas cambien por completo una noche.
La puerta de octubre sigue abierta
El recorrido hacia la postemporada será exigente, pero todavía está en manos de Boston. El equipo recuperó a Anthony y Story, obtuvo una salida de alto nivel de Bennett y tiene semanas por delante para encontrar continuidad.
La clave será construir victorias a partir de esa fórmula: abridores que den longitud, relevistas que sostengan ventajas y una ofensiva que aproveche la profundidad que vuelve a tener. Los Red Sox no salieron del Bronx con la serie, pero sí con elementos que pueden convertir septiembre en el mes de su respuesta.
Imagen por. ESPN.com






