El Chisme de la noche fue Efton Chism!!! este jugador acaba de hacer la atajada de ovoide del año hasta ahora en la NFL de cualquier receptor abierto y ese es de los Patriots!!!!
Anoche Madrid no fue Madrid. Anoche, durante unas horas, mi casa tuvo algo de Foxborough o hasta de Walpole, algo de ese ruido imposible de explicar que se mete por la televisión cuando los Patriots están vivos en un partido grande. Después de Jacksonville, después de la semana de resaca y dudas, después de mirar a Buffalo como si fuera una visita al dentista con varios implantes y muelas del juicio ahhhgggg, los Patriots fueron a casa de los Bills invictos y salieron con un 29-26 que todavía me tiene sonriendo con mi dentadura perfecta y sin dolor.
Sí, ganamos en Buffalo.
No fue una victoria cómoda. No fue un partido para ver con el pulso tranquilo. Fue una pelea de AFC Este, de las que te hacen levantarte del sofá, pedir silencio en casa, volver a sentarte y mirar al techo cada vez que Josh Allen toca el balón.
Pero esta vez los Patriots respondieron.
Drake Maye lanzó tres touchdowns y encontró el pase ganador a menos de dos minutos del final. New England se impuso 29-26 para poner su récord en 2-2 y tumbar a unos Bills que llegaban 3-0.
La camiseta de Chism
Y aquí viene la parte que todavía me parece increíble, si fue el chissssmee de la noche jejeje!!!.
La camiseta de la noche no fue la de siempre. Esta vez tocó ponerse la de Efton Chism III. Porque hay partidos en los que un jugador deja de ser una promesa, un nombre del roster o una cara nueva, y se convierte en parte de una historia, por eso celebre a lo Efton Chism.
Chism atrapó el touchdown que puso por delante a New England en los últimos minutos. No fue una recepción cualquiera: fue una de esas jugadas que te obligan a mirar la repetición varias veces, porque el balón parece no tener sitio y, aun así, termina en las manos correctas. Fue una captura espectacular, de las mejores que veremos en toda la temporada, y llegó cuando más hacía falta, llegó para deslumbrar y podría ser ya la atrapada del año.
Con esa camiseta puesta desde Madrid, uno siente que el fútbol americano se vuelve ridículamente cercano. Da igual que Buffalo esté al otro lado del Atlántico. Da igual que el reloj diga una cosa y el corazón otra. Cuando Maye lanzó hacia Chism, todos en casa nos quedamos suspendidos un segundo. Luego llegó la explosión: gritos, brazos arriba, mensajes volando al móvil y esa alegría que se queda rebotando por las paredes.
No era sólo un touchdown.
Era el momento en que los Patriots nos devolvían la voz.
Maye volvió a ser Maye
Después de Jacksonville, todo el mundo tenía su opinión sobre Drake Maye. Algunas justas; otras, demasiado rápidas. Venía de tres semanas llenas de balones perdidos y había llegado a Buffalo con seis intercepciones en la temporada.
Pues bien: en el partido más complicado, en el estadio más incómodo y ante los Bills invictos, Maye respondió.
Terminó con tres pases de touchdown. Su conexión con Romeo Doubs produjo dos anotaciones, incluida una en una primera ofensiva de 97 yardas que dejó claro que New England no había viajado a Highmark Stadium para sobrevivir.
Y Maye también hizo algo que necesitábamos ver: cuando la presión llegó, no intentó inventar la jugada imposible. En una acción clave, guardó el balón, corrió y corrió para 15 yardas y movió las cadenas. A veces, crecer como quarterback no es hacer el pase más bonito; es saber cuándo tus piernas pueden salvar una posesión.
Después de tantas conversaciones sobre sus errores, verlo liderar la ofensiva en el cierre tuvo algo de liberación. No borra Jacksonville. No elimina lo que tiene que corregir. Pero sí recuerda algo fundamental: este chico tiene carácter.
Una noche de Patriots
La victoria también tuvo ese punto de locura que tanto nos gusta.
Los Patriots terminaron con dos conversiones de cuarta oportunidad, una más valiente que la otra, y lograron responder a cada golpe de Buffalo. En una división donde todo se multiplica, ganar como visitante a los Bills y frenar su invicto vale más que una victoria corriente.
Josh Allen y Buffalo tuvieron momentos para romper el partido, pero New England no se escondió. Cuando el marcador pidió personalidad, aparecieron Maye, Doubs y Chism. Y cuando tocó sufrir, sufrimos todos aquí en Madrid.
Mi casa no era Highmark Stadium, claro. Pero por momentos parecía que sí. Había nervios, comida abandonada en la mesa, gente gritando a la pantalla y mensajes entrando a toda velocidad. Había una camiseta de Chism y esa sensación de que cada domingo de este blog está construyendo una pequeña temporada paralela: la de los Patriots en el campo y la de quienes los seguimos a miles de kilómetros con ese gran fellowship for the Patriots.
De la resaca al brindis
Hace una semana hablábamos de un regreso silencioso desde Jacksonville y como lluviosa la carretera.
Hoy toca brindar.
No porque ya esté todo arreglado. No porque el 2-2 convierta a los Patriots automáticamente en candidatos a nada. Quedan ajustes, quedan errores y queda una temporada muy larga. Pero ganar 29-26 en Buffalo, contra un rival invicto y después de todo el ruido, cambia el aire.
La carretera que parecía oscura después de Jacksonville tuvo una curva inesperada.
Y al final de esa curva estaba Efton Chism III que se convierte en el 1er nuevo héroe de los Patriots on any given sunday.
Por eso, desde Madrid, la camiseta de Chism se queda fuera del armario unos días más. Porque hay victorias que se celebran. Y hay otras que se guardan como recordatorio de que, incluso después de una resaca terrible, los Patriots todavía pueden hacernos saltar como niños frente a una pantalla.
Anoche no ganamos sólo un partido. Anoche volvimos a sentirnos Patriots.





