El equipo blanco perdió 1-2 en un partido marcado por errores puntuales, eficacia alemana y la obligación de reaccionar en la vuelta, Arbeloa se vuelve sentimental en lo que parece una tarea tardía e incompleta.
Real Madrid cayó estrepitosamente, reitera sus lagunas y deja un nada claro futuro en lo que de momento es su única competencia en el fútbol Europeo, 1-2 ante el Bayern de Múnich en el Santiago Bernabéu en una noche que dejó al madridismo con una sensación de oportunidad perdida. El equipo no fue superado de forma clara durante todo el partido, pero sí pagó muy caro dos desconexiones defensivas y la falta de contundencia en las áreas que la pudo facturar la rápida y ágil ofensiva alemana.
El primer golpe llegó con el tanto de Luis Díaz, en una acción donde el Madrid no terminó de ajustar bien los espacios y se pudo enmarcar una clara situación mano a mano con Lunin que Luis Díaz entendió que era su gol. A partir de ahí, el conjunto blanco intentó reaccionar con posesión y presencia en campo rival, pero sin convertir ese impulso en una superioridad real sobre el marcador.

Tras el descanso, Bayern volvió a castigar con el gol de Harry Kane clarísimo en sus intenciones, que obligó al Madrid a remar contra el resultado durante el tramo más exigente del encuentro. El 1-2 de Mbappé devolvió esperanza al Bernabéu, pero no alcanzó para completar la remontada ni para cambiar del todo la sensación de control que dejó el equipo alemán.
La lectura objetiva del partido es clara: el Madrid compitió, pero perdió por detalles. Bayern fue más eficaz, más estable en su plan y más preciso en los momentos decisivos, mientras que el conjunto blanco dejó escapar un resultado que, por fases, pudo haber sido más favorable.

En lo que respecta al futuro de Arbeloa, el entorno sigue transmitiendo un mensaje de responsabilidad y continuidad, aunque el debate lógico crecerá si el equipo no responde en la vuelta y en el tramo final de la temporada en general del fútbol parece sacar de la foto al nivel técnico. Por ahora, no parece un escenario de ruptura inmediata, sino de evaluación constante en función de resultados y sensaciones pero sabemos y tenemos todos claros las formas de Florentino y esta temporada pareciera diferente, los cambios y acciones siguen llegando tarde y así desdibujan la silueta del Real Madrid que no parece el de siempre.

Para el Real Madrid, lo que viene es una prueba de carácter. La eliminatoria sigue abierta, pero el margen se ha reducido y la exigencia aumenta. El equipo deberá corregir pérdidas, ajustar la defensa y recuperar la contundencia si quiere sostener sus aspiraciones europeas, en cuanto a jugadores si necesitaba el Real Madrid fijar carácter en la sangre nueva, Thiago Pitarch a podido conocer este tipo de presión y así forjarse como ese hombre de fútbol que ya con urgencia necesita el Real Madrid, la pregunta es cuánto estarán preparados.
Luego del encuentro el técnico, Arbeloa fue autocrítico y nos dejó su mirada, reconoció tras el partido que la derrota ante el Bayern pudo haberse evitado, sobre todo si el equipo hubiera cometido menos errores en las jugadas clave. Subrayó que en una eliminatoria de este nivel cualquier desconexión se paga muy caro y que el Madrid terminó castigado por dos acciones puntuales que ya habían sido advertidas antes del encuentro.
El técnico también destacó que el equipo sí consiguió generar ocasiones y hacer daño al Bayern, algo que considera importante de cara a la vuelta. En ese sentido, dejó claro que el resultado no refleja una eliminación cerrada, sino una eliminatoria en la que el Real Madrid todavía tiene argumentos para competir.

Excusas De Arbeloa
Además, Arbeloa insistió en que el equipo no tuvo todo el tiempo de preparación deseado para afrontar un partido de esta exigencia, lo que a su juicio explica parte de la falta de automatismos. Pese a eso, transmitió confianza en la capacidad del grupo para reaccionar y mantener vivas sus opciones.
En contexto podemos ver a un Arbeloa que si fue autocrítico, pero también de control emocional. No buscó esconder los errores, aunque tampoco cayó en un discurso pesimista. Su lectura deja una idea clara: el Madrid no fue inferior en todo el partido, pero sí fue menos fiable en los momentos decisivos, y eso es lo que marcó la diferencia.
También deja entrever que el equipo todavía no ha alcanzado su mejor nivel competitivo en este tramo de la temporada algo que parece entonces dice que nunca lo estará, es lo que nos preguntamos. La referencia a la falta de preparación sobre el césped apunta a un problema de fondo: el Madrid sigue dependiendo mucho de su talento individual y necesita más solidez colectiva para competir partidos así con regularidad, referentes de la tenencia y verticalidad así como la creación y recuperación, los huecos más profundos del equipo blanco esta temporada y más aún deas de la salidas de aquella única K-C-M que hoy aún no ha sido remplazada.
El tono de Arbeloa fue el de un técnico que no dramatiza, pero tampoco maquilla. Su mensaje al madridismo es que la eliminatoria sigue abierta, aunque la respuesta ya no puede quedarse en palabras. Ahora el equipo está obligado a demostrar en el campo que esa confianza tiene base real y aquí parece terminar el deseo o llegar la realización del Real Madrid, el punto de una temporada más que quedaría en el olvido.
Por. Gerardo Cordero, Corresponsal para Meeting Deportivo desde Munich, Alemania.
Imágenes por. Bayern Múnich, Getty Images







