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Halloween llegó temprano: los Patriots pelearon, pero Chicago se quedó con la noche

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Gerardo Cordero

El diario de un fanático de los Patriots en Madrid

Hay derrotas que no necesitan disfraces para dar miedo. Basta un marcador “Peek-a -Boooooooo” en una madrugada cualquiera aquí en Europa y esa sensación de que la victoria pudo tener otro dueño y así llega el sabor a pumpkin que no cae bien a las 4AM. Los Bears vencieron 30-24 a los Patriots en el Soldier Field y adelantaron Halloween Night para quienes llevamos a Nueva Inglaterra en el pecho dejando récord de (4-3), pero a ver aquí en Madrid es solo un susto todavía confiamos.

Desde aquí, al otro lado del Atlántico, el golpe también se siente. Porque cuando uno se queda despierto acompañando a su equipo, con Kira mi perrita, no exige una noche perfecta. Pero siempre espera encontrar una razón para pensar que el sacrificio tendrá recompensa.

Esta vez hubo razones para creer. Lo que no hubo fue victoria.

Un equipo que se negó a desaparecer

No fue una noche sin respuestas. Drake Maye lanzó para 321 yardas y dos touchdowns, poniendo argumentos sobre el campo para sostener la esperanza. Rhamondre Stevenson también dejó una sacudida de esas que levantan al aficionado del sofá: un touchdown de 48 yardas en la última acción de la primera mitad. Una recepcion que, por un instante, le cambió el pulso a la noche.

Y nosotros volvimos a creer.

Porque así funciona esta relación: basta un acarreo, un pase, una jugada que rompa la oscuridad para que el fanático vuelva a imaginar el desenlace que desea. Aunque la madrugada avance. Aunque el partido duela.

Pero Chicago se quedó con el final. Y Nueva Inglaterra, con la tarea de explicar por qué sus golpes no fueron suficientes.

El orgullo no puede ser el destino

Aquí toca hablar como fanático, pero sin ponerse una venda sobre los ojos: competir merece reconocimiento; ganar sigue siendo el objetivo.

La resistencia no puede convertirse en nuestra única bandera. No podemos acostumbrarnos a despedir cada derrota diciendo que, al menos, se luchó. Esa frase sirve para reconocer el esfuerzo, pero no debe servir para rebajar la exigencia.

Queremos un equipo que se levante cuando recibe un golpe. Claro que sí. Pero también queremos verlo completar la obra. Que las buenas jugadas no sean recuerdos aislados de otra noche amarga, sino pasos hacia una victoria, Que Halloween no es hoy, Jooder macho!.

Los números detrás del susto: quién sostuvo a los Patriots en Chicago

La derrota dejó actuaciones que merecen rescatarse, pero también cifras que explican por qué la resistencia no alcanzó. Nueva Inglaterra produjo en equipo 380 yardas totales frente a las 405 de Chicago, aunque terminó con una pérdida de balón y diez castigos para 71 yardas. Detalles que también pesan cuando la diferencia final es de seis puntos.

Maye, el motor de la resistencia

Drake Maye fue el principal protagonista ofensivo: completó 24 de 31 pases para 321 yardas, dos touchdowns y una intercepción, con un rating de pasador de 117,8. Además, lideró al equipo por tierra con cuatro acarreos para 26 yardas y otra anotación. Participó directamente en los tres touchdowns de los Patriots.

Su actuación sostuvo la esperanza, pero tuvo una sombra decisiva: la intercepción en la zona de anotación durante la primera mitad, una oportunidad de puntos que Nueva Inglaterra dejó escapar.

Stevenson, la chispa que encendió la noche

Rhamondre Stevenson destacó especialmente como receptor: atrapó los cinco pases que recibió como objetivo, sumó 93 yardas y anotó en aquella jugada de 48 yardas que cerró la primera mitad. Añadió seis acarreos para 22 yardas: 115 yardas desde la línea de golpeo en once intervenciones ofensivas. Fue la gran vía de escape del ataque.

Por tierra, faltó acompañamiento

Jugador – Acarreos – Promedio – YD – TD

Drake Maye 4 26 6,5 1

Rhamondre Stevenson 6 22 3,7 0

Corey Kiner 4 13 3,3 0

TreVeyon Henderson 3 9 3,0 0

Total 17 70 4,1 1

Los tres corredores sumaron apenas 44 yardas terrestres. Que Maye terminara como líder del equipo en ese apartado refleja cuánto dependió el ataque de su quarterback.

Los socios del juego aéreo

Jugador – Recepciones – Yardas – TD

Rhamondre Stevenson 5 93 1

Hunter Henry 7 71 0

Eli Raridon 3 56 1

A.J. Brown 3 48 0

DeMario Douglas 3 23 0

Efton Chism III 1 16 0

TreVeyon Henderson 2 14 0

Henry lideró al equipo en recepciones y atrapó sus siete objetivos. Raridon aportó el otro touchdown por pase, con una recepción de 30 yardas. Entre ambos alas cerradas reunieron diez recepciones y 127 yardas: un apoyo importante para Maye.

En defensa, Elliss lideró; Barmore dejó el golpe de esperanza pero quedó corto

“Los placajes no fueron lo suficientemente buenos; no contra este equipo…” comentó Mike Vrabel durante su rueda de prensa post-partido, refiriéndose a ese toque especial necesario para parar desde el punto de choque, a pesar del buen trabajo siempre hay que dar un extra y esta vez faltó. Así mismo, como a mí me quedaron ganas de gritar de alegría, eso también ha faltado.

Por volumen de trabajo, Christian Elliss sobresalió con 13 tackles, ocho en solitario, uno para pérdida de yardas y dos golpes al quarterback. Fue el líder de Nueva Inglaterra en placajes.

Marcus Jones aportó nueve tackles, un sack y dos tackles para pérdida. Su balance, sin embargo, también tuvo una acción costosa: no logró detener a Colston Loveland en el touchdown de Chicago del tercer cuarto.

Christian Barmore dejó una de las jugadas defensivas más importantes del cierre: un sack que hizo retroceder diez yardas a los Bears y mantuvo viva la posibilidad de una última reacción. Leonard Taylor III también consiguió una captura; los Patriots terminaron con tres sacks, pero sin intercepciones ni recuperaciones de balón suelto.

El dato que explica la frustración

Nueva Inglaterra convirtió solamente dos de siete terceras oportunidades y falló su único intento en cuarta. Chicago, en cambio, convirtió sus dos cuartas oportunidades y anotó touchdowns en tres de sus cuatro visitas a la zona roja. Ahí aparece la diferencia entre acumular buenas jugadas y resolver un partido.

Hubo nombres propios que sostuvieron la ilusión. Pero la resistencia necesitaba algo más: continuidad por tierra, menos oportunidades desperdiciadas y una defensa capaz de cerrar la puerta cuando Chicago amenazaba con abrirla otra vez.

Que el susto sirva para despertar

Este 30-24 no tiene por qué ser una sentencia. Puede ser una advertencia. Una de esas noches que obligan a mirarse de frente y decidir qué hacer con lo que faltó.

Desde Madrid seguimos aquí. Con sueño, con rabia y con esa fidelidad que no desaparece cuando el marcador sale al revés. Pero creer en los Patriots también significa exigirles más.

Halloween llegó temprano a Nueva Inglaterra. Ahora toca impedir que el miedo tienda a quedarse a las puertas y termine instalándose en casa.

Porque el próximo capítulo no necesita más disfraces de héroe.

Necesita una victoria ante los Delfines de Miami en el Hard Rock Stadium este próximo 1ero. de noviembre cuando ya esté susto este en el olvido y estemos muy seguramente un buen rato con la familia del @patriotsmadridfanclub , ya no puedo esperar para ir al Irish Pub de Hortaleza, sintiéndome así en el Foxborough Stadium en Madrid… Can’t wait!!!!!.

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