Ya huele a otoño y yo soñando jejeje!!!.
No porque Madrid se haya olvidado del todo del calor, ni porque haya llegado ese frío de Massachusetts a nuestra casa que uno asocia automáticamente con los Patriots. Huele a otoño y hasta decido dormir en mi coche porque es domingo y quería despertar llegando a Jacksonville, Florida jejejeje!!! Could you believe it!?!?
Es que la semana se ha hecho larga esperando el partido y porque vuelvo a mirar el reloj pensando en Jacksonville, en el EverBank Stadium a cada momento y en esa sensación que sólo aparece cuando juegan los Pats: hoy toca despertarme para; sufrir, creer y vivir cada snap como si estuviéramos a pie de campo.

Después del domingo de sushi, amigos y defensa ante Pittsburgh, llega otra historia. Esta vez toca carretera. Los Patriots aterrizan en Jacksonville con récord de 1-1, segundos en la AFC Este, y frente a unos Jaguars que también están 1-1. Dos equipos iguales en el papel, dos mariscales jóvenes llamados a cargar con la ilusión de sus franquicias y un partido que, aunque apenas sea de Semana 3, ya parece importante.
Porque ser de los Patriots desde Madrid tiene eso: cada domingo es un capítulo. No importa si la semana anterior celebramos el 20-3 con sushi y amigos; hoy se vuelve a empezar de cero. Se limpia la mesa, se prepara la camiseta y se vuelve a mirar a la pantalla con la esperanza de que Drake Maye y compañía nos regalen otra tarde de esas que se sienten mucho más cerca de Foxborough que de España.
La lección de Pittsburgh
La victoria ante Steelers fue más que un 20-3. Fue una respuesta.
Después de Seattle, necesitábamos comprobar que este equipo sabía levantarse. Y lo hizo desde el lugar que más nos gusta a los aficionados de New England: una defensa agresiva, incómoda y con hambre de balón. Elijah Ponder recogiendo aquel fumble para touchdown todavía me sigue pareciendo una de esas jugadas que cambian la energía de una temporada.
Ahora, el reto es repetirlo lejos de casa.
Jacksonville no será Pittsburgh. Los Jaguars juegan en su estadio, llegan con la misma necesidad de ponerse por encima del 50% y tienen a Trevor Lawrence, un quarterback capaz de castigar cualquier despiste. Las casas de apuestas los sitúan como favoritos por alrededor de 2.5 o 3 puntos, una señal de que este viaje no será cómodo.
Y, sinceramente, mejor así.
Los Patriots no necesitan un domingo cómodo. Necesitan aprender a ganar cuando el rival aprieta, cuando el estadio pesa y cuando el partido no se parece a una tarde ideal en Gillette. Si este equipo quiere crecer, Jacksonville es una prueba perfecta.

Maye, Henderson y la identidad
Quiero ver a Drake Maye jugando libre, pero inteligente.
No necesita inventar una jugada heroica en cada serie ni cargar solo con el peso de la ofensiva. Ya vimos ante Pittsburgh que cuando el equipo corre, protege y permite que la defensa marque el ritmo, Maye puede gestionar el partido y encontrar sus momentos.
TreVeyon Henderson nos dio una razón enorme para ilusionarnos con su carrera de 39 yardas la semana pasada. Ese tipo de explosividad no se enseña: aparece, rompe un hueco y cambia el pulso de un encuentro. Si el ataque logra establecerlo otra vez, Jacksonville tendrá que respetar el juego terrestre y Maye podrá atacar con mayor tranquilidad.
También espero que Mack Hollins y Romeo Doubs sigan asumiendo protagonismo. Sin A.J. Brown, que continúa fuera tras su lesión de tobillo, los Patriots necesitan que los receptores respondan en conjunto. No se trata de que uno ocupe su lugar; se trata de que todos den un poco más.
Las bajas que preocupan
El problema es que este viaje llega con golpes importantes.
Mike Onwenu, una pieza esencial de la línea ofensiva, sufrió una fractura de tobillo contra Pittsburgh. Su ausencia es una preocupación enorme, porque proteger a Maye en Jacksonville será una obligación, no una sugerencia.
Además, los outside linebackers Dre’Mont Jones, por lesión de hombro, y Quintayvious Hutchins, por la rodilla, están descartados. Eli Raridon, con una molestia en el muslo, y el safety Craig Woodson, con un problema de hombro, aparecen como cuestionables.
Eso obliga a la defensa a reinventarse un poco. Y ahí está el verdadero examen para Mike Vrabel: demostrar que la identidad defensiva no pertenece a dos o tres nombres, sino a todo un vestuario. Contra Pittsburgh vimos una unidad que perseguía cada balón como si fuera el último. Hoy, en Jacksonville, hará falta exactamente esa misma mentalidad.
Hay buenas noticias dentro del parte: Carlton Davis III no tiene designación tras trabajar a pleno rendimiento, mientras Morgan Moses, Reggie Gilliam, Dametrious Crownover y DaQuan Jones están disponibles pese a haber aparecido durante la semana en el reporte.
Un domingo distinto, la misma pasión
El partido comenzará a las 19:00 en España peninsular, una hora perfecta para otro domingo de NFL desde Madrid. Esta vez no habrá madrugada, ni café de supervivencia, ni el reloj marcando horas imposibles. Habrá tarde de otoño, nervios desde antes del kickoff y esa conversación interna que todos los aficionados tenemos antes de un partido fuera de casa:
“Con que no regalemos el balón…”
“Hay que parar a Lawrence…”
“Que Maye tenga tiempo…”
“Vamos, Pats.”
Y ahí está la belleza de seguir a este equipo. Hace una semana celebrábamos una defensa gigantesca y una victoria que supo a revancha. Hoy volvemos a tener las mismas dudas, la misma ilusión y la misma camiseta lista.
Eso es ser fanático: vivir cada domingo como si abriera una nueva temporada.
Desde Madrid, con el otoño empezando a asomarse y Jacksonville al otro lado de la pantalla, sólo queda una cosa por hacer: empujar a los Patriots. Que el EverBank Stadium sea su casa. Que Maye juegue con calma. Que Henderson vuelva a romper una carrera. Que la defensa encuentre una forma de sobrevivir a las bajas.
Y que, al final de la tarde, podamos volver a escribir otro capítulo feliz.
Let’s go, Pats.






