El US Open 2026 bajó el telón con dos finales de personalidad muy distinta: Alexander Zverev conquistó Nueva York por primera vez tras imponerse a Ben Shelton, mientras Elena Rybakina firmó una gran respuesta competitiva para vencer a Aryna Sabalenka y quedarse con la corona femenina. El torneo dejó nuevos campeones, una fuerte presencia estadounidense y la confirmación de Shelton como una figura ya instalada entre los protagonistas del circuito.
Zverev, dueño de la noche
Alexander Zverev cerró su recorrido en Flushing Meadows con una actuación de campeón ante Ben Shelton. El alemán ganó 6-3, 7-6 (2), 5-7 y 6-2, en una final de más de tres horas y media que tuvo cambios de impulso, tensión desde el fondo de la pista y una sensación clara: Zverev supo administrar mejor los momentos que definen un Grand Slam.
El primer set marcó la pauta. Zverev entró más fino, más paciente y con mejor lectura para neutralizar el servicio zurdo de Shelton. En el segundo parcial, el estadounidense elevó su intensidad y contó con el respaldo de una grada que quería empujarlo hacia un título local, pero el alemán resolvió el desempate con autoridad. Ese golpe parecía decisivo, aunque Shelton se negó a aceptar un desenlace prematuro.
El tercer set fue el mejor retrato del finalista local: agresivo, emocional, dispuesto a ir al frente y a convertir su saque en una declaración de intenciones. Shelton ganó el parcial por 7-5 y llevó la definición a un territorio más incierto. Sin embargo, Zverev reaccionó de inmediato: quebró en el inicio del cuarto set, recuperó la serenidad y cerró el partido con una solidez que le permitió levantar el primer US Open de su carrera y sumar el segundo título de Grand Slam de su trayectoria.

Shelton pierde, pero crece
Ben Shelton no pudo completar la gran historia estadounidense, pero su torneo tiene peso propio. A sus 23 años, llegó a la final sosteniendo un tenis de enorme potencia, valentía y una energía que conectó con Nueva York. No fue una presencia accidental en el último domingo: eliminó a Carlos Alcaraz en un partido histórico que terminó a las 3:33 de la madrugada, tras cuatro horas y 28 minutos de batalla, y después superó a Frances Tiafoe para instalarse en la definición.
Ante Zverev dejó ver sus virtudes y también el margen que aún tiene por recorrer. Su servicio fue una herramienta permanente de presión, su derecha produjo golpes de enorme impacto y su reacción en el tercer set confirmó que no se sintió pequeño en el escenario más grande del torneo. Incluso con dos sets en contra, siguió buscando la iniciativa y consiguió extender la final.
Lo que deja Shelton es la imagen de un jugador capaz de competir con la élite en partidos de máxima exigencia. En Nueva York venció por primera vez a un rival del top 3, soportó una madrugada histórica frente a Alcaraz y se abrió paso hasta una final de Grand Slam ante su público. El título quedó en manos de Zverev, pero el US Open también funcionó como una plataforma definitiva para Shelton: ya no es solamente una promesa de saque poderoso, sino un tenista con argumentos para discutir los grandes escenarios.
Rybakina y el pulso femenino
La final femenina tuvo un desenlace de alta calidad entre dos de las grandes referencias del tenis actual. Elena Rybakina derrotó a Aryna Sabalenka por 6-4, 5-7 y 6-2 para ganar por primera vez el US Open, en una final que confirmó su capacidad para imponerse desde la calma, la precisión y la contundencia cuando el partido pidió firmeza.
Rybakina empezó con determinación y se llevó el primer set, pero Sabalenka respondió como número uno y campeona defensora. La bielorrusa recuperó terreno con el 7-5 del segundo parcial y parecía preparada para inclinar la final a su favor. Sin embargo, la kazaja encontró una marcha más en el set decisivo: dominó con su servicio, limpió los intercambios desde la línea de fondo y desactivó la potencia de Sabalenka para sellar el 6-2 definitivo.
El cierre femenino también dejó una celebración especial en dobles. Taylor Townsend y Kateřina Siniaková remontaron ante Ashlyn Krueger y Robin Montgomery, 5-7, 6-0 y 6-2, para conquistar el título y completar como pareja el Grand Slam de carrera. Así, el US Open se despidió con Zverev y Rybakina como campeones individuales, pero también con la sensación de haber entregado un torneo que renovó nombres, confirmó jerarquías y dejó a Ben Shelton como uno de sus grandes símbolos.
Nota por. Prensa Meeting Deportivo con colaboración de Eduardo “Lalo” Tolosa






